Ungüento casero de Caléndula

¡Hola chicos! Soy Jorge, un chico de ciudad… aun así hace unos años comenzó mi pasión por las plantas. Poco a poco fui aprendiendo a cuidar de un pequeño huerto, que se ha adueñado de mi terraza. Pero no me bastaba con “comerme” esas plantas sino que también me atraía la idea de poder curarnos con ellas.

Pude conocer más sobre este mundillo leyendo unos cuantos libros y revistas, aunque corregir mis errores y no rendirme fue lo más importante… a día de hoy, sé que esto es sólo el principio y es un camino de infinitas posibilidades.

Hoy os voy a enseñar una “receta” que es muy útil en casa: la crema de Caléndula.


La Caléndula es una planta medicinal, que puede usarse de diferentes formas. La infusión de sus hojas tiene un efecto levemente estimulante, ayuda con los desajustes hormonales de la menopausia, acaba con la irregularidad en la menstruación y combate esos dolores... Los pétalos pueden usarse como colorante para los alimentos y hacen más digestivos algunos platos, como el pesado cocido de mamá (je,je). La savia que brota de los tallos y hojas cuando se cortan, se puede utilizar para tratar callos y verrugas. Como dato curioso, que sepáis que antiguamente se utilizaba para predecir el tiempo, en función de si sus flores estaban abiertas o cerradas al inicio del día.

La crema de Caléndula que vamos a hacer sirve para tratar muchos problemas de la piel. Es cicatrizante (muy buena para las quemaduras), antiséptica (detiene y previene infecciones cutáneas), antiinflamatoria, alivia el dolor... Para conseguir este ungüento, vamos a mostrar los diferentes pasos a seguir:

1. Aceite de caléndula:
Primero necesitamos extraer los componentes activos de la planta. Para ello, meteremos en un frasco de vidrio las flores de Caléndula (de venta en herbolarios) junto con aceite de oliva. Las flores tienen que ocupar aproximadamente 2/3 del tarro y el resto lo llenaremos de aceite.


Este aceite debe reposar en un sitio oscuro, entre 14 y 30 días, y lo moveremos diariamente sin abrirlo.

2. Colar el aceite:
Después de este tiempo (los listos lo llaman maceración), abriremos el frasco y filtraremos su contenido a través de un colador (lo más fino posible), echándolo en otro recipiente limpio.


3. Emulsión:
Este aceite ya podría servirnos para curar algunas quemaduras o moratones, pero preferimos darle consistencia y hacer una crema que es más práctica. Para ello, necesitaremos cera de abejas (de venta en herbolarios). Calentamos al baño maría el tarro con el aceite de Caléndula (sin que el aceite llegue a hervir) y empezamos a añadir la cera de abejas -Nosotros, hemos utilizado 10 gramos de cera de abejas para 155 gr de aceite de Caléndula-. Vamos removiendo hasta que la cera esté completamente disuelta.

Mientras aún está caliente, vertemos la mezcla en los recipientes donde vamos a conservar la crema (preferible frascos de poca altura, como los de paté).

Después, hay que dejar que se enfríe a temperatura ambiente durante unas horas y luego lo metemos en la nevera. Este ungüento, al ser 100% natural, debe guardarse en la nevera y usarse preferiblemente en 3 o 4 meses.
Aquí veréis la diferencia de la mezcla recién hecha y la que ya está fresquita:





OPCIONAL: Algunas personas añaden a la mezcla unas gotas de vitamina E para que el ungüento dure hasta 1 año, pero no es necesario. 

¡Y por fin la tenemos lista para usar! Y si la probáis no dudéis en dejarnos un comentario sobre los resultados. Espero que os haya gustado esta primera aparición ya que habrá muchas más. 
¡Hasta pronto!

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Estupendo!! Pienso probarla, muchas gracias Jorge!!!
    Un saludo, esperamos más entradas tuyas
    :)

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